Las Eras

He aquí otra de las cosas importantes que teníamos en Villarroya de la Sierra, pero que poco a poco, les está pasando como a las bodegas:   “LAS ERAS“.
En verdad, las eras ya no son lo que eran. En este año 1967 , todavía quedaban algunas en activo en Villarroya, pero más del 50% están abandonadas, ya no hay trigo, ni cebada que trillar como antaño.
Las “eras”, eran un complemento mas en todo lo relacionado con los cereales, y por tanto desempeñaban su papel en este entramado.
Primero se empezaba con la siembra, allá por mes de octubre o Noviembre. Aguantaba el sembrado los fríos del invierno, y a medida que pasaban los meses. Iban creciendo poco a poco, y si el tiempo acompañaba, lluvia y sol, allá por el mes de Junio, cambiaban su color ,verde por el amarillo y entonces venían las cuadrillas de segadores. Que en fajos o gavillas, quedaban esparcidos por el rastrojo, hasta que eran amontonados.


Vista de Pajares y Eras

Normalmente era la cebada la que primero se segaba. Luego venían las avenas, centenos y por ultimo el trigo.
En estas fechas, por todos los campos se veían las pilas de fajos, en espera de ser acarreados a la era.
Comparamos las bodegas y las eras, y eran unos complementos indispensables, ya que la uva y la bodega se necesitaban al igual que la era y los cereales.
Una vez que se acababan las casas del pueblo, venían los corrales y a continuación eran las eras y pajares las que se adueñaban del terreno. No
todas tenían su pajar, por lo que ocurría al igual que con el vino, la paja debía ser trasladada a otro lugar.
Desde mediados de Julio, ya se comenzaba con el acarreo de las mieses, que se apilaban en las eras, a la espera de que hubiese suficiente para hacer la “parva” y trillarla.
Puede decirse, que por aquellas fechas y hasta aproximadamente la Virgen de Agosto, las “eras” se convertían en la convivencia de casi todo el pueblo.
A primeras horas de la mañana, (seis o siete) se iba a echar la parva, que consistía en desatar los fajos de mies y esparcirlo por toda la era. A continuación se “torneaba” con las horcas para deshacer la mies.

Se almorzaba en casa, y allá a las nueve se cogían las caballerías, y se les ponían unos collerones y se ligaban al trillo. Y así durante cuatro o cinco horas rodando por encima de la mies, se iba desgranando el grano de las espigas, hasta quedar convertida en paja. Entonces llegaba la hora de recoger la parva, para lo cual se contaba con la ayuda de varios miembros de la familia, para barrer toda la era. No pocas veces había que forzar el recogimiento, porque el cielo amenazaba tormenta.
El trillar, no era muy pesado, ya que los más jóvenes y a veces las mujeres, eran las que conducían el trillo, en medio de sus buenos cantos de jotas.


Vista de Pajares y Eras

Y una vez amontonada la parva, llegaba el “aventar”,había que esperar la tarde, que era cuando el aire solano solía soplar. Así que todo requería un acompañamiento de tiempo, ya que si algún día llovía, estropeaba la mies y durante unos días no se podía echar otra parva, hasta que no se secase.
Una vez que se cribaba, se procedía a llenar las talegas, y se llevaban a los graneros o cebaderas de casa.
Todos estos trabajos, hay que reconocer, que tenían su faena, no obstante, ya hay  un dicho muy famoso que dice “comerás el pan con el sudor de tu frente”. Así que se podrían contar los sudores que hay que padecer, hasta que el pan entra en casa.
Sembrar, escardar, Segar, Acarrear, Trillar, llevar al granero. Bajar con el carro a moler a Calatayud y por último amasar y llevar al horno.
¿Cuántos sudores? , pero teníamos pan.
Ya hace algunos años que muy poca gente amasa. Se entrega la harina al panadero y ya puedes ir a buscar el pan cada día.
Las eras, siguen haciendo su trabajo, pero yo presiento, que a no tardar muchos años, quedarán obsoletas, y poco provecho se sacará de ellas. Ya funcionan las cosechadoras, aunque aquí por ser terrenos un poco difíciles y de poca extensión, de momento no pueden hacer el trabajo, pero poco costará llevar la mies al lugar donde esté la máquina, y por consiguiente no se necesiten las eras.
Pero …. ¡que bonito era ver acarrear, cuatro o cinco caballerías, con sus fajos de mies, por las lomas de Las Casas, procedentes de los Molineros! Qué .. paseos.
¡Qué bonito era escabar las viñas, cavar remolacha, vendimiar o segar!Todo era bonito, pero que caro resultaba al cuerpo.

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