Parajes

Saliendo por la parte de arriba de Villarroya, o sea por la carretera a Soria, es quizás la parte del campo más alegre, ya que dejando atrás la posada y la casa del médico, ya casi se está en pleno campo, con vega a ambos lados, aunque es a mano izquierda donde están las fincas mayores, ya que al lado opuesto, normalmente son trozos que un día formaron parte con la de abajo, pero que fueron separados al formar la carretera de Villarroya.
Cara Soria y Molino Bajo, es llamado este paraje, aunque hay quien llama a las primeras fincas, EL CAÑO , LOS PINGONES y EL PUENTE LA CHORRUMBA. El Molino, hasta hace tres o cuatro años, propiedad de los Marquinas, que lo vendieron a uno de Calatayud. Esta es una de las fincas más alegres del pueblo, ya que además del molino, consta de gran casa con amplias habitaciones, tierras alrededor y estar a un km. del pueblo y a pie de la carretera general. Esta casa fue la primera que tuvo agua corriente procedente de un pozo en Río La Vid, que había sido construido por la familia Marquina, obra que algunos Ingenieros no pudieron hacer y en cambio un hombre entusiasta, supo concluir una obra tan difícil. Este pozo fue vendido a RENFE, para su utilización en la estación del pueblo , para suministro de las calderas que surten a los trenes por allí circulantes.

Vista terrenos tren de Villarroya de la Sierra

Seguidamente de El Molino, en la parte de la carretera, empieza la obra de D, PEDRO AGUARON. El lugar llamado RINCON DE COSTA. Una amplísima superficie de pinar y tablas de tierra, destinadas a arbolado. Anchos paseos por medio de los pinos, con bancos de cemento, todos ellos escritos con temas alusivos a los árboles, pájaros, etc. En fin todo cuanto se relaciona con el campo.
También se encuentran taburetes y mesas de pino, construidos con pinos allí criados a los 6 o 7 años de su plantación.

Vista de cabaña típica

El nombre de este pinar, no hay que decir a quien está dedicado “RINCÓN DE COSTA“. D. Pedro Aguarón, amigo y gran admirador del insigne aragonés D. JOAQUIN COSTA.


Donde el visitante queda más sorprendido en su visita a este lugar, es en el promontorio formado por una pequeña caseta, con piedras traídas de diversos lugares, que parecen arrancadas de cuevas donde la naturaleza ha volcado todo su esplendor. En medio de estas piedras hay una oquedad donde se conserva un busto de la cabeza de Joaquín Costa, encima de una piedra tallada, donde figura el año de su nacimiento y muerte. Ésta pequeña cueva está resguardada de la lluvia y fuertes vientos, ya que acostumbra haber revistas y algún que otro libro, todos relacionados a temas agrarios, es lamentable que haya personas incultas que hollan este lugar y se dediquen a veces a romper las revistas y libros, algunos de gran valor, pues recuerdo que por el año 1953- 4, en una de mis visitas pude leer un libro en el que narraba la historia de los alrededores del Moncayo, y también algunos datos relativos al Santuario de la Virgen de la Sierra, con fechas antiquísimas. Ya digo, es un placer, en un atardecer de verano darse una vuelta por este maravilloso Rincón, y respirar este aire puro y lleno de olor de los cimbreante pinos.

Vista Rincón de Costa de Villarroya de la Sierra

Todos los nacidos en Villarroya de la Sierra, tenemos que estar agradecidos a este hombre, emprendedor, entusiasta y amigo de todo cuanto se tratara de árboles. Otro rincón con parecidas características, también creado por el Sr. Aguarón, se halla situado en la misma estación de ferrocarril. Hoy día, no están tan bien cuidados como antaño.

Vista de la viñas de Villarroya

Demos gracias a este hombre, que en todos sus años de existencia ha dedicado la mayoría de sus horas a su obra, obra que ha de perdurar durante muchos años. Roguemos para que cuando este hombre falte, su obra se vea continuada por sus herederos o por el Ayuntamiento. Para que desde la otra vida pueda ver como su obra no queda atrás, si no que se va engrandeciendo al pasar de los años.
Y ya dejando atrás el Rincón de Costa, y siguiendo la ruta de la carretera, a un lado Caravieja a otro Río la Vid, La Mancha y Cara Soria (alta), más arriba LaTrinidad, La Pasada con el Puente La Fresneda y El Estanque.
La Trinidad, nombre dado a este paraje por estar enclavado en la misma ermita de la Santísima Trinidad, de origen antiguo.

A esta ermita se sube el día de tal festividad, para los pequeños que días antes no han subido a la Virgen, es aquí donde sus madres acostumbran a llevarlos. Los pequeños se lo pasan en grande, pues como la distancia es corta, son mayoría los que asisten. Hace algunos años era típico al igual que en la Virgen, jugar a los carteles en las mesas que algunos confiteros del pueblo instalaban, los había con
suerte y se hacían buena provisión de dulces y los que no se veían premiados, tenían que comprarlos al final, pues si subía a la Trinidad a la vuelta había de repartir entre los familiares los consabidos caramelos.
Después se oía la Santa Misa, y una vez terminada, se bajaba al estanque para almorzar, aunque más que almuerzo se trataba de una suculenta comida. Algunos una vez almorzados ya se marchaban al pueblo, pero la mayoría permanecían todo el día por las choperas y alrededor del estanque, no hay que decir que las cuadrillas de jóvenes son las que se divertían de lo lindo.

8 pensamientos en “Parajes

  1. Está bien lo que escribes de tus recuerdos de Villarroya, ahí quedan ya que todas aquellas formas de vida, poco a poco, se van diluyendo en el tiempo.
    Leer tus recuerdos me ha surgido por que me llama mucho la atención la persona de Perico Aguarón; hace tiempo que quiero dedicarle algo, que he comenzado, y que algún año de estos terminaré.
    No sé si nos conocemos y me gustaría tener más referencias tuyas.
    Un saludo, Alejandro Rincón

  2. Yo si que te conozco, por que soy mayor que tú. Hace tiempo que te quería haber contestado, pero el tiempo pasa. Yo estuve para el Cristo y no te ví.
    Para que tengas una referencia mia te diré que soy hermano de Gloria Serón Chueca, a 50 metros de donde viven tus padres.

    Puede que me recuerdes de los años 56-57, cuando cada día hacía el recorrido en bicicleta a Calatayud.

    Gracias por haber leido todo estos recuerdos, que para mí todavía siguen vivos.

  3. Yo tambien recuerdo los pinares y el rincon de Costa, los libros que alli habia y que sepais que os hablo de los años 43 – 50 que fue cuando a mi padre lo trasladaron a Zuera

  4. Paquito, hoy he leido por casualidad tus notas sobre Villarroya, y la verdad es que me he llevado una gran alegria leyendo los relatos y recordando los años de mi niñez
    Cuando le has contestado a Alejandro Ricón (A quien hace años que no veo y le envío un saludo), me he acordado de verte cuando bajabas a Calatayud con la bicilceta.
    Aunque hace ya más de dos años desde que te han enviado el último comentario, no he querido dejar de añadir mi felicitación por tus escritos y enviarte un abrazo.

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