Pasqua de Pentecostes

Aunque este capítulo va dedicado a una de las fiestas de más raigambre del pueblo, quiero detallar antes, lo que generalmente se celebra durante el mes de Mayo.
El día tres de Mayo, era la Invención de la Santa Cruz, en procesión se encaminaba hasta el HENADO, donde se procedía a la bendición de los campos.Después normalmente era el día de la Ascensión la fiesta más próxima. Este si que es un día feliz para todos los niños que hacen su primera comunión.
Era norma que durante dos o tres meses antes, todos los niños y niñas que fueran a tomar la Primera Comunión, cada día acudieran a la Iglesia para dar el catecismo, y aquí empezaba la gran rivalidad para ver quien eran los primeros en recibir a Jesús.
El día anterior a la Ascensión, era de gran movimiento para los niños, con grandes cestos se recorrían los huertos donde había flores. Había rosales que sus dueños no autorizaban para entrar a coger, pero siempre tenían algún descuido y los más atrevidos saltaban la tapia y entonces no dejaban una flor en el rosal, dando un
disgusto a su dueño al ver que aunque no había accedido por su propia voluntad, igualmente habían desaparecido sus hermosas rosas. Pero… que remedio quedaba si no aguantar, ya que las flores iban a servir para adornar la iglesia, en un hermoso arco de todas clases de flores, por donde iban a pasar los niños llenos de emoción a recibir por primera vez a Jesús Sacramentado.

También hace unos años era típico el día de San Pascual. Al Santo se le ponían toda clase de cosas, conejos, pollos, ramos de manzanas. etc. Luego era subastado. Por la tarde gran baile en las eras del Henado. Se bailaba a los acordes de la banda de música y hasta que anochecía duraba esta fiesta. Ya hace tiempo que esta tradición se perdió y aunque todavía hay años que se celebra una pequeña fiesta,
su popularidad de antaño se ha perdido.
Y ya llegamos al día en que todos los del pueblo esperan con gran impaciencia, el día de su patrona. La Pascua de Pentecostés.
Este día es quizás el de más esplendor en cuanto a las fiestas que se celebran.
Días antes se celebra la Novena, que sin lugar a dudas es la que más gente asiste.
En este día tan solemne, después de la santa misa, se recorre en una pequeña Procesión de aproximadamente unos trescientos metros, desde el comienzo de la calle Real Alta, para ir a salir a la casa Grande, por la plaza, innecesario es decir que la imagen que se lleva es la de la virgen de la sierra, que es llevada en una peana, al igual que antes se ha descrito para san Pascual, llena de regalos.
Quizás por la implantación a la virgen de esta tradición, perdió la suya San Pascual, ya que como la diferencia de días para su celebración es muy corta, la gente del pueblo se tira más por su patrona que por el santo y muchos que ponían al santo después lo guardaban para la Virgen.
Una vez terminada la Procesión, se procedía a la subasta, ahora un conejo, después un pan, un ramo de manzanas, en fin gran cantidad de cosas. Dato curioso es que muchas personas compraban lo que habían puesto, y a veces tenían que entablar una reñida puja con algún contrincante que también quería comprarlo.
En el casino Agrícola se celebraba un animado baile vermú amenizado por una orquesta.

Por la tarde nuevamente se sacaba a la Virgen para terminar de subastar lo que había quedado de la mañana, mientras la banda de música iba interpretando sus bailables para los niños, digo para los niños, y es cierto que únicamente era para ellos, ya que no se por que causa, pero aunque la música tocaba por la mañana y tarde, los mayores no bailaban y únicamente 1o hacían por la noche, una costumbre un poco rara, ya que en los pueblos de alrededor, basta con que en la plaza tengan baile, para acudir a la primera pieza a bailar. Digo que es rara, pues cierto que tanto en invierno como en verano, al baile de la Pista de Jesús Martínez, no se acudía antes de las ocho, claro que los perjudicados eran los jóvenes, pues contra más tarde se va, menos se bailaba.
Pues bien, en este día de Pascua, después de haber bailado por la mañana en el Casino, por la tarde en la Pista, por la noche se acudía al de la plaza y una vez terminado aquí, los que eran socios del Casino, nuevamente empezaban la danza que habían dejado hacía unos momentos. Y aquí se bailaba hasta bien entrada la madrugada, terminando la velada con unas movidas piezas que hacían sudar de lo lindo, pero para la juventud aquello era lo suyo.
Después de terminado el baile en el Casino, muchas cuadrillas de jóvenes, marchaban a visitar los bares y otras organizaban rondas, y de esa manera pasaban el tiempo en espera de la hora de salida para el Santuario de la Virgen de la Sierra. Y otros una vez finalizado el baile, marchaban al santuario andando.
Los preparativos para la marcha, tenían su aliciente, ya que por todas las calles se veían caballerías enjaezadas con cabestros y collares que únicamente en estos días. Las mujeres corrían de un lado para otro, preparando las alforjas y demás utensilios necesarios, pues aunque se procuraba que nada faltase, a la hora de la comida siempre faltaba algo.

Una vez en el Santuario, todo era jolgorio, pues normalmente, los de los pueblos de alrededor solían llegar antes que los de Villarroya, y eran los primeros en organizar los corros. Después se acudía a la Santa Misa y a la salida la banda de música, desgranaba sus notas en la explanada de la era. Inenarrables son las estampas que entre todas las cuadrillas de jóvenes podían contemplarse. Y tampoco faltaban muchos mayores que, llegada la hora del regreso, los había que muy temprano emprendían la vuelta, y otros que habían subido en algún camión se podían permitir estar hasta bien entrada la tarde.
En el día de Pascua, era costumbre al salir a las Escovachas a esperar a los que habían ido a la Virgen, y naturalmente la mayoría eran niños que con sus madres acudían en espera de la llegada de su padre o tíos, quien les daría los correspondientes caramelos. Así que a primera hora de la tarde se llenaba de gente, había mesas con caramelos y se jugaba a los carteles y a eso de las seis los más tempraneros empezaban a llegar, pero cuando era emocionante la espera, solía ser cuando los jóvenes montados en caballos y mulas hacían su aparición por la cerecera en gran carrera, naturalmente eran los que montaban en caballos los que mejor corrían. A su paso por donde se arremolinaba la gente, tiraban los caramelos que niños y mujeres se abalanzaban en busca de los dulces. Esta costumbre casi se ha perdido. Por la noche y como cierre de esta gran fiesta, un animado baile en la plaza, pero la mayoría, cansados de trotar por la sierra, no tenían muchas ganas de bailar, pero los había que todavía cuerda para rato y seguían con la juerga.

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