Costumbres

Cuando nevaba e Villarroya, recuerdo que salíamos a las eras y formábamos grandes bolas que después despeñábamos por las cuestas abajo y nos emprendíamos a bolazos.
Llegaba el mes de Enero, y ya los hombres de Villarroya marcaban al campo, bien a podar las viñas o excavar, por la tarde se veían a las caballerías cargadas con las gavillas de sarmientos para hacinar en la sarmentera.

El día de SAN ANTON, una costumbre que todavía perdura, pero no con la intensidad de antaño. Yo recuerdo que todos los chicos que aquel día no parábamos un momento en toda la mañana, acarreando leña que la gente daba.
Había un dicho muy conocido, que decía, que por cada caballería había que quemar una gavilla, ya que si no se hacía el dueño que no la quemaba, a su caballería le daba TORZON. Mi abuelo hasta sus 89 años, era el que cada año a las siete de la mañana, prendía fuego a la hoguera, y en su juventud decían que había arrollado a un hombre cuando estaba dando la vuelta a la hoguera causándole graves heridas.
Los chicos jubilosos, gozábamos viendo surgir las llamas del montón de leña acumulado y son sentíamos henchidos de gozo por haber aportado nuestro granito de arena.

Vista del estanque

Después de SAN ANTON llegaba SAN BABIL, y también era festejado con grandes hogueras, esta vez ya  no era una hoguera general si no que se  extendían por la mayoría de las barriadas del pueblo, pero había 4 ó 5 barrios, entre las que existía un gran pugilato entre ellos, para ver quien hacía la hoguera más grande. Estos barrios eran: SANTA MARIA, SOMONTANO, FRONTON y LA DULA, y tal vez algunas más pero de menor importancia.
Como 30 ó 40 días antes del santo, ya las cuadrillas de cada barriada, provistos de azadas y cuerdas, marchábamos al campo donde las aliagas y óntinas eran arrancadas y después de prepararlas en fajos para transportarlas, las guardábamos en casillas, donde quedaban secretamente escondidas.
Para tener la noche de la quema gran montaña de leña, por la noche se saltaban las sarmenteras donde los más atrevidos se subían a ellas y echaban varias gavillas que pasaban a los escondites. Había veces, que después de haber estado recogiendo durante varios días, los de otras barriadas asaltaban la casilla y se llevaban la mayoría de la leña allí guardada. A causa de esto se originaban algunos altercados entre los componentes.
La noche de SAN BABIL, era de gran bullicio en todo el pueblo, después de la cena se prendía fuego y se saltaba y corría alrededor de la hoguera. Luego se hacia un recorrido por la mayoría de los barrios para ver cual había sido la más grande.
También para el invierno, en los días soleados y días de fiesta, por la tarde, eran las eras donde nos reuníamos la mayoría de cuadrillas de chicos, donde bien organizábamos juegos y a veces a las cartas Había algún amigo que tenía casa desocupada y también se organizaban juegos y meriendas, y de esta manera se pasaba el invierno.
Con la llegada de la primavera, todo parecía alegrarse, los campos reverdecían por todos los sitios, los árboles empezaban a brotar y se cubrían de flores. Los pájaros lanzaban sus alegres trinos de ver la naturaleza en todo su apogeo de brillantez.
Tirando a la parte atrás del pueblo, saliendo por las Escovachas, se encuentra La carretera de la Virgen, ¿ quién no ha ido a la Virgen?, pues yo creo que todos los del pueblo han alguna vez.

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