El Tren

Desde luego, los vecinos de Villarroya, éramos unos privilegiados. Teníamos coche de línea y ferrocarril. Algunos utilizaban el coche de línea, pero sin lugar a dudas el tren era el más utilizado y cómodo.
Había que ver la estación en algunas épocas. Recuerdo cuando se recolectaba la remolacha, grandes montañas de la misma se amontonaban en espera de que el tren remolachero viniera a cargar.

Estación del Tren de Villarroya de la Sierra

En la estación siempre había movimiento, ya que seis u ocho trenes pasaban cada día. Los mercancías hacían largas paradas para cargar y descargar. Las mercancías que llegaban, normalmente eran para los comerciantes, eran acarreadas hasta el pueblo en carro.
Antonio López ( El Panadero), era el encargado de su reparto.
En verano, algunos chicos, aprovechaban para sacarse algunas monedas. Acudían con sus botijos a dar de beber a los sedientos viajantes.
En temporada de incorporación a la mili, había trenes que con varios vagones de carga, portaban a los jóvenes que se incorporaban al ejército y venían como si fueran ganado. Normalmente procedían de Galicia y León, y los llevaban a los cuarteles de Calatayud , Zaragoza y Valencia.
Otra estampa curiosa, era el desfile de mujeres, procedentes de Soria y sus pueblos, que debido a su parentesco con los trabajadores de RENFE, tenían el viaje gratis.
En aquellos años de escasez, los trabajadores de las grandes empresas, tenían sus economatos y les daban artículos casi imposibles de comprar en tiendas, como el azúcar, tabaco,  aceite, etc.
Pues bien, yo recuerdo, que por un kilo de azúcar, se llevaban 30 kilos de buenas uvas .Con el tabaco también hacían buen negocio.
Cuando se construyó la cooperativa, el tren también ayudó, ya que grandes cisternas eran llenadas desde la misma bodega con una manguera. Naturalmente que la mayoría lo hacían en camiones cisternas.

Estación del Tren de Villarroya de la Sierra

La construcción del ferrocarril al igual que la carretera, levantó muchas protestas, dado que el lugar por donde discurría, cortaba por medio las fincas en mayoría vega, y sus propietarios no estaban de acuerdo, aunque ante unas obras de esas características, nada se podía hacer.
A lo largo de su recorrido, quedaban tierras propiedad de RENFE y eran utilizadas por sus trabajadores, para sacarse comida para casa, toda clase de verduras, etc.
Naturalmente , que no todo fue de color de rosa. Recuerdo que el año 1947 o 48, hubo una gran tormenta, y al pasar el tren por el puente de Valde los Calvos, descarriló y hubo algunos muertos y heridos.
Por los años cincuenta, se acostumbraba mucho a pasear por las noches de verano, hasta la estación, y así mismo ,a coger agua de la fuente que venía de Rio la Vid.
El Pinar de D. Pedro Aguarón también era muy visitado, teniendo que pasar a través de las vías del tren . Desde lo alto del pinar, se podía contemplar una bella panorámica de todo el pueblo.
El Jefe de Estación, tenía una bonita casa, que formaba parte del edificio, donde estaban las palancas para el cambio de vías, sala de espera y otra sala para guardar mercancías que se despachaban rápidamente, y para las que se expedían para fuera.
Y esta es mi visión, de este paraje, tal vez, el más transitado del pueblo.

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