Las acequias

En Villarroya de la Sierra las acequias eran como una muralla, que rodeaban toda la vega.
El nombre “acequia”, viene de una palabra árabe, ya que fueron los árabes los que diseñaron este sistema de riego.

¿Cuánto, debemos a las acequias?, ¿Quién, no ha estado ligado a ellas?
Yo recuerdo, que por el mes de Febrero o Marzo, se procedía a su limpieza y adecuación. La mayoría de gente de Villarroya, que tenía alguna finca por donde transcurrían las acequias, se unían en cuadrillas y se dividían los tramos a limpiar y arreglar alguna hendidura, por donde se perdía el agua.
Puede decirse, que la vega dependía de las acequias, ya que sin ellas, hubiese sido imposible poder criar lo que en ellas se cultivaba, que prácticamente era casi toda la comida que se consumía en las casas, desde lechuga, tomates, patatas,
remolacha, alfalfa, pimientos, etc. etc.
Muy pocas cosas de las que se cultivaban se podían obtener fuera salvo cuatro cosas  que algún vendedor ambulante pasaba de vez en cuando, a vender a los que no tenían una tabla de tierra regable para poder cultivar.
¿ Así… que hubiera sido de nosotros, si no hubiéramos tenido.. las acequias?
¿ De donde procedían? Pues, naturalmente, de los ríos.
Una acequia muy singular, era la que procedente de casi a orillas del monte, o sea en El Peirón O Cara la Sierra alta, recorría un terreno áspero, que no todo se podía regar. Discurría por el Llano de la Virgen, y al borde del Calvario atravesaba Los Llanos, regando la parte hacia la carretera y acababa al lado del Cementerio. Naturalmente que esta acequia, era principalmente de la temporada de Primavera, y se utilizaba para regar campos de cereales en su mayoría. En verano el río se quedaba seco.
Curiosos y difíciles eran los recorridos que efectuaban las acequias de ambos lados del río.
La del monte, recogía sus aguas, arriba por el Horcajo y regaba las Ventas, Vega, Vadillo y acababa en el barranco de La Fresneda.
En el Estanque, que era siempre donde más agua se recogía, se repartía, mitad de la semana, para el lado de la carretera, y los otros días para la otra parte

En este último lado, también había unas aguas subterráneas, que desde Valde los calvos, hasta Cara Moros -y parte del Oteruelo se regaban.
El caudal era pequeño, por lo que muchos regantes pasaban del turno, y esperaban el día que les correspondía, cuando entraba la proveniente del río.
Por el lado contrario, la acequia, recorría desde el Estanque, Puente La Chorrumba, todo Cara Soria, Molino, Pingones e incluso pasaba por el pueblo, Somontano y atravesaba la carretera, por donde está la casa del médico.
Creo que las otras dos acequias que se surtían de las aguas subterráneas, ya las he detallado en otro apartado. o sea, las que regaban la parte de la Bercebala y Albercas y provenía de El caño.
La otra, era la que regaba la parte contraria.
Cuando las acequias, se vestían de gala, era cuando a veces, en veranos secos se daba suelta al Estanque, y entonces sí que rebosaban.
Naturalmente que de esto sólo se beneficiaban las fincas situadas desde el Azú de El Estanque.
El reparto, era un ritual que se hacia a primera hora de la mañana y a veces por la tarde. Se decía “echar suertes”.
Una persona muy experta, era Caparrotas, que lo decía así:  “Tú desde las 10 hasta las diez y media y se lo dejas un poco más”. Otro que también lo hacía en esta parte de Caravieja, era Tomás Yagüe.
Había que calcular las anegadas que había en el recorrido que ese día se regaba, y repartirla. Había sitios que se echaban “suertes” por la mañana y por la tarde, ya que se hacía un recorrido inverso.
Muchas horas de baile me había perdido por el riego, ya que sábados y domingos eran días de riego.
¿Seguirán… las acequias…..el camino de las eras, y bodegas …?
Tiempo al tiempo, y la verdad es, que mucho sentiría que esta gran obra se perdiera.

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