Las bodegas

Las bodegas en Villarroya, eran una gran riqueza. Naturalmente, que quienes las poseían eran la gente que se dedicaba al campo, o sea, los labradores. Digo que eran los labradores, por que todos sabemos que antaño había una diferenciación en cuanto a que la parte baja del pueblo, parte de Real Alta , Real Baja y Carretera, con alguna excepción, eran los que se dedicaban ala tierra y comercio. Los barrios altos, como Santa María, Santa Catalina y Somontano, eran de gran mayoría pastores.
A medida que fueron pasando los años, el panorama fue cambiando y muchas que durante generaciones se dedicaron al pastoreo, cambiaron por la tierra, estando ahora muy repartida entre la mayoría del pueblo.
Por esta diferenciación, es por lo que no todos poseían las preciadas bodegas.
Las bodegas eran necesarias, y como el pueblo esta en gran parte en llano, las bodegas están bajo nivel del río, lo que ocasiona que muchas de ellas se inunden, y se filtraban de unas a otras
Pero bueno, lo que yo hago hincapié, en que eran un bien muy preciado, ya que el vino había que guardarlo en algún sitio y hay está el motivo de su valoración.
Puede decirse que casi todo el pueblo, de la parte baja y también en parte alta, había bodegas y muchas de ellas acompañadas de los tinos o lagares.
Una vez que la uva había sido pisada y hecha la fermentación, se procedía al llenado de las cubas que se había instalado en las bodegas.
Los tinos los había que ya conectaban con las bodegas, por lo que ya era fácil llevarlo hasta la cuba y se evitaba tener que llevarlo a otro lugar, lo que ocasionaba que el vino fuera llevado en “botos” hasta el lugar donde se asentara la cuba o algún depósito de cemento que se fueron construyendo.

Las calles eran procesiones de personas con el boto al hombro,  y no despacio, si no al trote y a una distancia se intercambiaba con otro, haciendo una cadena. En estas tareas, casi siempre se tenían que ayudar las familias, dado que se necesitaban varias personas. Luego venía el prensado, y también había que transportar el orujo a donde estaban las prensas y normalmente al haber pocas se hallaban distanciadas de las bodegas. Y nuevamente el vino que se sacaba del prensado, debía ser llevado a la bodega.
En las bodegas, bastaba con tener un poco de ganas, se compraban algunos arenques y alguna otra cosa, y ya estaba la merienda preparada.
¿ Cuántas juergas se habían hecho en estos sitios?.
Yo recuerdo una, en que llevaron a un comediante algo “sarasa” y salió contentito, y no le debió de ir mal, dado que volvió en otras ocasiones,
¿ Y la noche, que con un pato guisado en el río , también se organizo una buena?.
Eran constantes las juergas que se montaban, y más en invierno, ya que se solía estar muy bien, igual que para el verano se estaba fresco.
Pero casi todos ciclos tienen su final, y a las bodegas les llegó el año 1956, cuando se inauguró la Cooperativa del Campo Virgen de la Sierra. A partir de ese año, tinos y bodegas se tomaron un descanso del duro trabajo que durante siglos habían desempeñado. A partir de entonces, muchas de ellas se quedaron vacías, ya que desde Andalucía vinieron a llevarse la madera de las cubas para montarlas en su tierra.
Muchas de ellas puede que todavía sobrevivan.
Algunas bodegas, fueron campos de cultivo del Champiñón, aunque creo que no debía ser muy rentable, ya que no duró mucho.
Una cosa que se me olvidaba, era que el vino no se quedaba eternamente en las cubas, si no que había unas personas, que por aquel entonces se dedicaban a sacar el vino nuevamente en “botos” y llenaban pipas o foudres cargados en camiones. Estas personas eran unas personas que mediante una subasta habían ganado el concurso, y todo el vino era controlado por ellos, dado que por entonces estaba sujeto a un impuesto.
¿ No creéis, que hoy en día, la juventud sabe que el pueblo está lleno de bodegas y lagares, y que debajo de sus casas, hay grandes cantidades de agua.?
Los de Torrijo, las tienen en una ladera de un cerro. ¿Serán más seguras?.
Bueno, ahora con la Cooperativa todas sobran.
Mis recuerdos por las buenas meriendas abundan, y me olvido de cuando me tenía que meter dentro de una cuba a fregarla. Cosas del pasado.