Las Fuentes

Vista de la Fuente de Villarroya

Una costumbre muy arraigada en los habitantes de Villarroya, eran las meriendas por las choperas y fuentes y en las bodegas. Se escogía la parte de arriba del pueblo. La primera era El Caño, que durante muchos años se iba a buscarla para llevarla a casa. Era muy buena y salía fresca. Esta agua provenía del río de un poco más arriba y servía para regar una parte de vega, desde su salida Malos Años, la Bercebala, Albercas y Caravilla.

Vista de la Fuente de Villarroya


Igualmente había otra fuente de estas características que salía por la Bercebala, un poco más debajo de la estación. Recuerdo cuando se hizo la zanja que la conducía, un poco más abajo del puente del río. Naturalmente provenía de aguas subterráneas.
Con esta agua se regaba Bercebala, Oteruelo y creo que llegaba hasta El Vergal.
Siguiendo con las fuentes, ya se llegaba a la de CARAVIEJA.
Por las choperas se hacían muchas meriendas, y era un sitio que al estar muy cerca del pinar de RINCON DE COSTA, y no muy lejos del pueblo, era de las más concurridas.
Otra muy conocida era la del ESTANQUE. Naturalmente que al estar pegando al mismo era de las más visitadas, y sobretodo el día de la Santísima Trinidad, donde después de escuchar la misa en la ermita, se efectuaba la comida y hasta la merienda.

Vista del Estanque de Villarroya de la Sierra

Más lejana estaba la del ESPOLON, que casi lindaba con EL HORCAJO. Alguna vez habíamos organizado la merienda, bajo la buena sombra que proporcionaban las dos acacias que había, pero al estar tan distanciado no era muy concurrida.

Otra también muy conocida era EL ENCAÑADO DE SILVERIO, en Río La Sierra. Todos los sitios donde salía agua se aprovechaban para montar meriendas.
No muy lejos de allí, en el paraje de LAS FUENTECILLAS, salía una fuente que tenía una buena pila. Yo la conocía mucho por tener mis abuelos al lado una finca con viña y algunos cerezos, y él la cuidaba mucho.
Y a no más de 50 metros, había una gruta, donde salía el agua más fresca y mejor de todas. Esta agua no se desperdiciaba, ya que una balsa recogía el caudal, y que antiguamente servia para regar unas fincas que a un kilómetro de distancia, era conducida por una pequeña acequia, que había entre  dos montañas, y que regaba una finca de EUSEBIO GRACIA.
Y fuentes conocidas, había algunas más, LOS MOLINIEROS, FUENTE LAS PILAS, LA SALUD, estas dos últimas en el camino de CARA TORRIJO. Creo que la de FUENTE LAS PILAS, había abrevadero para las caballerías.

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Las Ferias

Y, como no, hay que hacer mención a las Ferias de Septiembre de Villarroya que se celebraban los días 17 ,18 y 19 de Septiembre, y partir de la construcción de la Bodega Cooperativa, se continuaba también con el día 20.
El día 17, a primera hora de la mañana, la plaza se vestía de gala, puestos de gentes con sus paradas de ajos, sandías, cuévanos, cestas y otras cosas.

Participantes de las Ferias de Villarroya de la Sierra

Por la mañana, a las 9, durante los tres días, la banda de música ( la más antigua de España) nos despertaba con su alegre Diana, dirigida por el maestro D. MANUEL  ACON.
No faltaba la parada de churros, que montaban una familia de Calatayud, que año tras año no se olvidaban de las fiestas.
El fotógrafo se instalaba en la pared de CHAVARRIA, con gran telón al fondo con paisaje pintado.
A las doce, la banda de música tomaba asiento en el kiosco y nos amenizaba con el concierto, La Alegría de la Huerta, Una Noche en Calatayud, y como no Los Sitios de Zaragoza, etc. Las personas mayores sentadas en la barbacana y bancos colindantes, escuchaban estos conciertos.
A medio día solía haber el “baile vermut” en la Pista de Jesús Martínez y en el Casino Agrícola, y se llevaban a la juventud y algunos más.
Por las tardes, algunos juegos y carreras y algún año toros. Desde luego, si había toros las ferias ganaban mucho en animación de gente, ya que de los pueblos de alrededor y muchos amigos se desplazaban a ver la novillada y alguna vaquilla para los más atrevidos. Algún año había venido la banda musical EL EMPASTRE.

Participantes de las Ferias de Villarroya de la Sierra

De los novilleros también alguno había destacado. El más famoso fue JAIME NOAIN, que llegó a ser matador. Este torero merece especial atención, ya que se casó con una del pueblo. Sus hijos pasaron muchos veranos en el pueblo. Residían en Madrid.
Otros toreros conocidos fueron MELCHOR SORIA, y otro apodado EL BALA.
Una persona muy conocida en el ambiente de los toros era el tío PIQUETES, que se cuidaba de abrir los toriles.
Como digo, los toros animaban las ferias, ya que 8 ó 10 días antes, ya se preparaba la plaza, montando las puertas, entablados y barreras.
También era espectáculo los encierros, ya que antiguamente los traían con los mansos, por los caminos, y claro, pues se oían rumores, de que si estaban en El Vergal, y cuadrillas de jóvenes se desplazaban a ver si los localizaban.
A veces Los traían por la mañana y la plaza se llenaba para ver como eran introducidos en los corrales.
Un año, un toro se escapó, rompiendo la puerta y creo que fue a José Mª Serrano (Rufo) que lo arrastro. No se si hubo alguna desgracia.
Una cosa muy típica era enjaezar las mulillas, para el arrastre de los toros. Collerones con cascabeles, mantas de adornos, y un arreglo muy especial, era el que hacían los esquiladores, ya que sobre las ancas de las mulas, hacían unos dibujos y letras de maravilla.

Participantes de las Ferias de Villarroya de la Sierra

La carne de los toros, era vendida al día siguiente en el pueblo.
Después de los toros, el baile de la Pista era un hervidero, acostumbrados todo el año a bailar con el tocadiscos, esos días había orquesta. Baile al mediodía, por la tarde y por la noche.
En el Casino Agrícola, también había baile, pero únicamente podían ir los socios. Las chicas si podían entrar todas.

Participantes de las Ferias de Villarroya de la Sierra

Hasta los años 1950 y más, fueron personas como sl dijéramos ” la alta sociedad del pueblo” o sea ” los labradores y comerciantes”. Años más tarde se fue abriendo la veda, y con la presentación de un socio viejo, ya te podías hacer socio.
A veces algunas parejas que no  podían entrar, bailaban en la carretera.
Algún año había fuegos artificiales y el último día una pequeña traca.
También era costumbre, que a las 4 ó 5 de la mañana, se formara alguna ronda, que recorrían las calles del pueblo y así se llegaba al final de las ferias.

Participantes de las Ferias de Villarroya

A los pocos días de las ferias, llegaba un fin de semana con nueva fiesta “El Cristo del Consuelo”, tal vez más popular que las ferias. Esta fiesta era pagada por los Cofrades.
La fiesta empezaba el sábado por la tarde, con un pasacalles. Por la noche se celebraba una misa a la que asistían los Cofrades con su vara. A la salida, se dirigían al salón donde se servia un refrigerio. Yo la había llevado algunos años en representación de mi abuelo Vicente.

Participantes de las Ferias

Cada año había un Cofrade Mayor, que era el que celebraba la fiesta especialmente. Los actos que se celebraban, eran como un día de feria. Algún año también había toros.
Al día siguiente se subía a la Virgen.

Las bodegas

Las bodegas en Villarroya, eran una gran riqueza. Naturalmente, que quienes las poseían eran la gente que se dedicaba al campo, o sea, los labradores. Digo que eran los labradores, por que todos sabemos que antaño había una diferenciación en cuanto a que la parte baja del pueblo, parte de Real Alta , Real Baja y Carretera, con alguna excepción, eran los que se dedicaban ala tierra y comercio. Los barrios altos, como Santa María, Santa Catalina y Somontano, eran de gran mayoría pastores.
A medida que fueron pasando los años, el panorama fue cambiando y muchas que durante generaciones se dedicaron al pastoreo, cambiaron por la tierra, estando ahora muy repartida entre la mayoría del pueblo.
Por esta diferenciación, es por lo que no todos poseían las preciadas bodegas.
Las bodegas eran necesarias, y como el pueblo esta en gran parte en llano, las bodegas están bajo nivel del río, lo que ocasiona que muchas de ellas se inunden, y se filtraban de unas a otras
Pero bueno, lo que yo hago hincapié, en que eran un bien muy preciado, ya que el vino había que guardarlo en algún sitio y hay está el motivo de su valoración.
Puede decirse que casi todo el pueblo, de la parte baja y también en parte alta, había bodegas y muchas de ellas acompañadas de los tinos o lagares.
Una vez que la uva había sido pisada y hecha la fermentación, se procedía al llenado de las cubas que se había instalado en las bodegas.
Los tinos los había que ya conectaban con las bodegas, por lo que ya era fácil llevarlo hasta la cuba y se evitaba tener que llevarlo a otro lugar, lo que ocasionaba que el vino fuera llevado en “botos” hasta el lugar donde se asentara la cuba o algún depósito de cemento que se fueron construyendo.

Las calles eran procesiones de personas con el boto al hombro,  y no despacio, si no al trote y a una distancia se intercambiaba con otro, haciendo una cadena. En estas tareas, casi siempre se tenían que ayudar las familias, dado que se necesitaban varias personas. Luego venía el prensado, y también había que transportar el orujo a donde estaban las prensas y normalmente al haber pocas se hallaban distanciadas de las bodegas. Y nuevamente el vino que se sacaba del prensado, debía ser llevado a la bodega.
En las bodegas, bastaba con tener un poco de ganas, se compraban algunos arenques y alguna otra cosa, y ya estaba la merienda preparada.
¿ Cuántas juergas se habían hecho en estos sitios?.
Yo recuerdo una, en que llevaron a un comediante algo “sarasa” y salió contentito, y no le debió de ir mal, dado que volvió en otras ocasiones,
¿ Y la noche, que con un pato guisado en el río , también se organizo una buena?.
Eran constantes las juergas que se montaban, y más en invierno, ya que se solía estar muy bien, igual que para el verano se estaba fresco.
Pero casi todos ciclos tienen su final, y a las bodegas les llegó el año 1956, cuando se inauguró la Cooperativa del Campo Virgen de la Sierra. A partir de ese año, tinos y bodegas se tomaron un descanso del duro trabajo que durante siglos habían desempeñado. A partir de entonces, muchas de ellas se quedaron vacías, ya que desde Andalucía vinieron a llevarse la madera de las cubas para montarlas en su tierra.
Muchas de ellas puede que todavía sobrevivan.
Algunas bodegas, fueron campos de cultivo del Champiñón, aunque creo que no debía ser muy rentable, ya que no duró mucho.
Una cosa que se me olvidaba, era que el vino no se quedaba eternamente en las cubas, si no que había unas personas, que por aquel entonces se dedicaban a sacar el vino nuevamente en “botos” y llenaban pipas o foudres cargados en camiones. Estas personas eran unas personas que mediante una subasta habían ganado el concurso, y todo el vino era controlado por ellos, dado que por entonces estaba sujeto a un impuesto.
¿ No creéis, que hoy en día, la juventud sabe que el pueblo está lleno de bodegas y lagares, y que debajo de sus casas, hay grandes cantidades de agua.?
Los de Torrijo, las tienen en una ladera de un cerro. ¿Serán más seguras?.
Bueno, ahora con la Cooperativa todas sobran.
Mis recuerdos por las buenas meriendas abundan, y me olvido de cuando me tenía que meter dentro de una cuba a fregarla. Cosas del pasado.

El Tren

Desde luego, los vecinos de Villarroya, éramos unos privilegiados. Teníamos coche de línea y ferrocarril. Algunos utilizaban el coche de línea, pero sin lugar a dudas el tren era el más utilizado y cómodo.
Había que ver la estación en algunas épocas. Recuerdo cuando se recolectaba la remolacha, grandes montañas de la misma se amontonaban en espera de que el tren remolachero viniera a cargar.

Estación del Tren de Villarroya de la Sierra

En la estación siempre había movimiento, ya que seis u ocho trenes pasaban cada día. Los mercancías hacían largas paradas para cargar y descargar. Las mercancías que llegaban, normalmente eran para los comerciantes, eran acarreadas hasta el pueblo en carro.
Antonio López ( El Panadero), era el encargado de su reparto.
En verano, algunos chicos, aprovechaban para sacarse algunas monedas. Acudían con sus botijos a dar de beber a los sedientos viajantes.
En temporada de incorporación a la mili, había trenes que con varios vagones de carga, portaban a los jóvenes que se incorporaban al ejército y venían como si fueran ganado. Normalmente procedían de Galicia y León, y los llevaban a los cuarteles de Calatayud , Zaragoza y Valencia.
Otra estampa curiosa, era el desfile de mujeres, procedentes de Soria y sus pueblos, que debido a su parentesco con los trabajadores de RENFE, tenían el viaje gratis.
En aquellos años de escasez, los trabajadores de las grandes empresas, tenían sus economatos y les daban artículos casi imposibles de comprar en tiendas, como el azúcar, tabaco,  aceite, etc.
Pues bien, yo recuerdo, que por un kilo de azúcar, se llevaban 30 kilos de buenas uvas .Con el tabaco también hacían buen negocio.
Cuando se construyó la cooperativa, el tren también ayudó, ya que grandes cisternas eran llenadas desde la misma bodega con una manguera. Naturalmente que la mayoría lo hacían en camiones cisternas.

Estación del Tren de Villarroya de la Sierra

La construcción del ferrocarril al igual que la carretera, levantó muchas protestas, dado que el lugar por donde discurría, cortaba por medio las fincas en mayoría vega, y sus propietarios no estaban de acuerdo, aunque ante unas obras de esas características, nada se podía hacer.
A lo largo de su recorrido, quedaban tierras propiedad de RENFE y eran utilizadas por sus trabajadores, para sacarse comida para casa, toda clase de verduras, etc.
Naturalmente , que no todo fue de color de rosa. Recuerdo que el año 1947 o 48, hubo una gran tormenta, y al pasar el tren por el puente de Valde los Calvos, descarriló y hubo algunos muertos y heridos.
Por los años cincuenta, se acostumbraba mucho a pasear por las noches de verano, hasta la estación, y así mismo ,a coger agua de la fuente que venía de Rio la Vid.
El Pinar de D. Pedro Aguarón también era muy visitado, teniendo que pasar a través de las vías del tren . Desde lo alto del pinar, se podía contemplar una bella panorámica de todo el pueblo.
El Jefe de Estación, tenía una bonita casa, que formaba parte del edificio, donde estaban las palancas para el cambio de vías, sala de espera y otra sala para guardar mercancías que se despachaban rápidamente, y para las que se expedían para fuera.
Y esta es mi visión, de este paraje, tal vez, el más transitado del pueblo.

Las Eras

He aquí otra de las cosas importantes que teníamos en Villarroya de la Sierra, pero que poco a poco, les está pasando como a las bodegas:   “LAS ERAS“.
En verdad, las eras ya no son lo que eran. En este año 1967 , todavía quedaban algunas en activo en Villarroya, pero más del 50% están abandonadas, ya no hay trigo, ni cebada que trillar como antaño.
Las “eras”, eran un complemento mas en todo lo relacionado con los cereales, y por tanto desempeñaban su papel en este entramado.
Primero se empezaba con la siembra, allá por mes de octubre o Noviembre. Aguantaba el sembrado los fríos del invierno, y a medida que pasaban los meses. Iban creciendo poco a poco, y si el tiempo acompañaba, lluvia y sol, allá por el mes de Junio, cambiaban su color ,verde por el amarillo y entonces venían las cuadrillas de segadores. Que en fajos o gavillas, quedaban esparcidos por el rastrojo, hasta que eran amontonados.


Vista de Pajares y Eras

Normalmente era la cebada la que primero se segaba. Luego venían las avenas, centenos y por ultimo el trigo.
En estas fechas, por todos los campos se veían las pilas de fajos, en espera de ser acarreados a la era.
Comparamos las bodegas y las eras, y eran unos complementos indispensables, ya que la uva y la bodega se necesitaban al igual que la era y los cereales.
Una vez que se acababan las casas del pueblo, venían los corrales y a continuación eran las eras y pajares las que se adueñaban del terreno. No
todas tenían su pajar, por lo que ocurría al igual que con el vino, la paja debía ser trasladada a otro lugar.
Desde mediados de Julio, ya se comenzaba con el acarreo de las mieses, que se apilaban en las eras, a la espera de que hubiese suficiente para hacer la “parva” y trillarla.
Puede decirse, que por aquellas fechas y hasta aproximadamente la Virgen de Agosto, las “eras” se convertían en la convivencia de casi todo el pueblo.
A primeras horas de la mañana, (seis o siete) se iba a echar la parva, que consistía en desatar los fajos de mies y esparcirlo por toda la era. A continuación se “torneaba” con las horcas para deshacer la mies.

Se almorzaba en casa, y allá a las nueve se cogían las caballerías, y se les ponían unos collerones y se ligaban al trillo. Y así durante cuatro o cinco horas rodando por encima de la mies, se iba desgranando el grano de las espigas, hasta quedar convertida en paja. Entonces llegaba la hora de recoger la parva, para lo cual se contaba con la ayuda de varios miembros de la familia, para barrer toda la era. No pocas veces había que forzar el recogimiento, porque el cielo amenazaba tormenta.
El trillar, no era muy pesado, ya que los más jóvenes y a veces las mujeres, eran las que conducían el trillo, en medio de sus buenos cantos de jotas.


Vista de Pajares y Eras

Y una vez amontonada la parva, llegaba el “aventar”,había que esperar la tarde, que era cuando el aire solano solía soplar. Así que todo requería un acompañamiento de tiempo, ya que si algún día llovía, estropeaba la mies y durante unos días no se podía echar otra parva, hasta que no se secase.
Una vez que se cribaba, se procedía a llenar las talegas, y se llevaban a los graneros o cebaderas de casa.
Todos estos trabajos, hay que reconocer, que tenían su faena, no obstante, ya hay  un dicho muy famoso que dice “comerás el pan con el sudor de tu frente”. Así que se podrían contar los sudores que hay que padecer, hasta que el pan entra en casa.
Sembrar, escardar, Segar, Acarrear, Trillar, llevar al granero. Bajar con el carro a moler a Calatayud y por último amasar y llevar al horno.
¿Cuántos sudores? , pero teníamos pan.
Ya hace algunos años que muy poca gente amasa. Se entrega la harina al panadero y ya puedes ir a buscar el pan cada día.
Las eras, siguen haciendo su trabajo, pero yo presiento, que a no tardar muchos años, quedarán obsoletas, y poco provecho se sacará de ellas. Ya funcionan las cosechadoras, aunque aquí por ser terrenos un poco difíciles y de poca extensión, de momento no pueden hacer el trabajo, pero poco costará llevar la mies al lugar donde esté la máquina, y por consiguiente no se necesiten las eras.
Pero …. ¡que bonito era ver acarrear, cuatro o cinco caballerías, con sus fajos de mies, por las lomas de Las Casas, procedentes de los Molineros! Qué .. paseos.
¡Qué bonito era escabar las viñas, cavar remolacha, vendimiar o segar!Todo era bonito, pero que caro resultaba al cuerpo.

Las acequias

En Villarroya de la Sierra las acequias eran como una muralla, que rodeaban toda la vega.
El nombre “acequia”, viene de una palabra árabe, ya que fueron los árabes los que diseñaron este sistema de riego.

¿Cuánto, debemos a las acequias?, ¿Quién, no ha estado ligado a ellas?
Yo recuerdo, que por el mes de Febrero o Marzo, se procedía a su limpieza y adecuación. La mayoría de gente de Villarroya, que tenía alguna finca por donde transcurrían las acequias, se unían en cuadrillas y se dividían los tramos a limpiar y arreglar alguna hendidura, por donde se perdía el agua.
Puede decirse, que la vega dependía de las acequias, ya que sin ellas, hubiese sido imposible poder criar lo que en ellas se cultivaba, que prácticamente era casi toda la comida que se consumía en las casas, desde lechuga, tomates, patatas,
remolacha, alfalfa, pimientos, etc. etc.
Muy pocas cosas de las que se cultivaban se podían obtener fuera salvo cuatro cosas  que algún vendedor ambulante pasaba de vez en cuando, a vender a los que no tenían una tabla de tierra regable para poder cultivar.
¿ Así… que hubiera sido de nosotros, si no hubiéramos tenido.. las acequias?
¿ De donde procedían? Pues, naturalmente, de los ríos.
Una acequia muy singular, era la que procedente de casi a orillas del monte, o sea en El Peirón O Cara la Sierra alta, recorría un terreno áspero, que no todo se podía regar. Discurría por el Llano de la Virgen, y al borde del Calvario atravesaba Los Llanos, regando la parte hacia la carretera y acababa al lado del Cementerio. Naturalmente que esta acequia, era principalmente de la temporada de Primavera, y se utilizaba para regar campos de cereales en su mayoría. En verano el río se quedaba seco.
Curiosos y difíciles eran los recorridos que efectuaban las acequias de ambos lados del río.
La del monte, recogía sus aguas, arriba por el Horcajo y regaba las Ventas, Vega, Vadillo y acababa en el barranco de La Fresneda.
En el Estanque, que era siempre donde más agua se recogía, se repartía, mitad de la semana, para el lado de la carretera, y los otros días para la otra parte

En este último lado, también había unas aguas subterráneas, que desde Valde los calvos, hasta Cara Moros -y parte del Oteruelo se regaban.
El caudal era pequeño, por lo que muchos regantes pasaban del turno, y esperaban el día que les correspondía, cuando entraba la proveniente del río.
Por el lado contrario, la acequia, recorría desde el Estanque, Puente La Chorrumba, todo Cara Soria, Molino, Pingones e incluso pasaba por el pueblo, Somontano y atravesaba la carretera, por donde está la casa del médico.
Creo que las otras dos acequias que se surtían de las aguas subterráneas, ya las he detallado en otro apartado. o sea, las que regaban la parte de la Bercebala y Albercas y provenía de El caño.
La otra, era la que regaba la parte contraria.
Cuando las acequias, se vestían de gala, era cuando a veces, en veranos secos se daba suelta al Estanque, y entonces sí que rebosaban.
Naturalmente que de esto sólo se beneficiaban las fincas situadas desde el Azú de El Estanque.
El reparto, era un ritual que se hacia a primera hora de la mañana y a veces por la tarde. Se decía “echar suertes”.
Una persona muy experta, era Caparrotas, que lo decía así:  “Tú desde las 10 hasta las diez y media y se lo dejas un poco más”. Otro que también lo hacía en esta parte de Caravieja, era Tomás Yagüe.
Había que calcular las anegadas que había en el recorrido que ese día se regaba, y repartirla. Había sitios que se echaban “suertes” por la mañana y por la tarde, ya que se hacía un recorrido inverso.
Muchas horas de baile me había perdido por el riego, ya que sábados y domingos eran días de riego.
¿Seguirán… las acequias…..el camino de las eras, y bodegas …?
Tiempo al tiempo, y la verdad es, que mucho sentiría que esta gran obra se perdiera.